Bienvenido a Heaven Academy, una academia donde los secretos se guardan mientras los misterios y la curiosidad florecen. No te pierdas de la peculiaridad de esta academia llena de historia y hasta cuentos de terror que se susurran por los pasillos. ¿Te atreves a ser parte de esta intrigante historia?
Conectarse

Recuperar mi contraseña








Últimos temas
» Bring Me To Life [afiliacion elite/normal]
Miér Ene 29, 2014 9:38 pm por Invitado

» Looking For You } Nuevo Directorio
Miér Dic 11, 2013 2:23 pm por Invitado

» One Day You Will {Foro rpg-Afiliacion elite/normal}
Vie Jul 26, 2013 10:29 pm por Invitado

» This is the Summer [+18] #Famosos - Tumblr Promocional
Mar Jun 25, 2013 11:18 am por Invitado

» Is time for Oxford[+18]- Foro NUEVO.. Se necesitan Cannos- Ellite
Lun Mayo 27, 2013 12:23 pm por Invitado

» So Fucking Perfect ! {Elite}
Miér Mayo 22, 2013 5:29 pm por Invitado

» Secret Revolution - Afiliación Élite
Jue Abr 11, 2013 9:29 pm por Invitado

» Blood´s Hunters [Afiliación Elite]
Jue Abr 04, 2013 7:25 am por Invitado

» Cane Hill +18 {Ex GD - Cambio de botones} Elite
Mar Abr 02, 2013 12:15 pm por Invitado




Charlotte A. Müller
MP -
Katherine E. Delacourt
MP - PERFIL
Harry A. Shepard
MP - PERFIL
Kelly E. Felton
MP - PERFIL
Foros Hermanos
Foros Elite
 photo 35X35_zpsedb89339.jpg Memento Hogwarts 3rd Generación Burn In Hell RPG Image and video hosting by TinyPic Repello Muggle Photobucket Image and video hosting by TinyPic Thewalkingdeadrol Image and video hosting by TinyPic Your Fanfics Universidad de Columbia Cruel Intentions


Afiliados normales, ACÁ
Este Skin ha sido diseñado en su totalidad por Annabeth, la cual lo ha cedido sin pedir nada a cambio. No copies. El staff ha sido obra de Ramona. Gracias por su tutorial de ayuda.
El contenido es obra de la administración de Heaven Academy. Idea original es de Charlotte A. Müller. Diseño gráfico realizado por Kelly Felton. Todas las tablillas -sin contar las que venían con el skin- son propiedad de Source Code. ORIGINALIDAD AL PODER.

Harry A. Shepard | ID

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Harry A. Shepard | ID

Mensaje por Harry A. Shepard el Mar Feb 26, 2013 3:57 am


Harry A. Shepard

Every villain is a hero in his own story

Datos básicos - Datos físicos
Nombre completo: Harry Acheron Shepard
Apodos: Harold (cuando quieren hacerle parecer alguien fino), paleto (cuando dice una de sus burradas), Harry Potter, Shep (obviamente, por su apellido)
Fecha de Nacimiento: 4 de octubre
Edad: 21 años
Nacionalidad: Americano
Grupo: Humano/Cazador
Rango: Historia
Orientación Sexual: Homosexual
El físico es en lo que todo el mundo se fija nada mas entablar contacto con una persona. Los que conocen a Harry no pueden quejarse tampoco de lo que ven: un muchacho joven, alto, cuya altura alcanza el 1,85 con facilidad, con un cuerpo delgado, ágil, entrenado para ser capaz de correr grandes distancias sin cansarse, y la vez fuerte, preparado para golpear a todo lo que haga falta con el mayor éxito posible. Por ese motivo, aunque su figura pueda parecer algo delgada, bajo su piel los músculos están desarrollados, lo cual se ve, sobre todo, en sus extremidades y en el torso. Su piel es blanca y suave, surcada en algunos puntos por algunas cicatrices que recuerdan lo que fue, lo que es y a lo que se dedica. Algunas de ellas se encuentran en su costillar derecho, otra en la muñeca izquierda y una pequeña en el cuello. Éstas resaltan sobre su piel por ser un poco mas rosadas y blanquecinas que el resto de la piel.

De cara ovalada y facciones suaves, su cabello es una mata de pelo oscuro de color marrón, aunque en ocasiones se ve tan oscuro que casi parece negro. Éste aparece casi siempre desordenado, como si su dueño no se preocupara mucho por una cuestión tan superflua como lo es el peinarse, y sus largos mechones se curvan para conformar unos rizos que usualmente le caen sobre la frente. A juego con su color de cabello son sus cejas, lo cual hace que esa oscuridad que conforma su cabello y sus cejas acentúe aun mas la claridad de sus ojos, destacando por su claridad y su color azul intenso.

Su forma de vestir no podría ser más básica: tira mas por la comodidad que por la estética, abogando por camisetas y vaqueros, de colores oscuros de preferencia, aunque realmente no es que le preocupe precisamente su ropa. Si se para a pensar un momento, jamás en su vida ha llevado nada que no fuera lo necesario, con lo que se siente cómodo, nada de corbatas, pajaritas o ese tipo de ropa tan formal que se lleva para las ocasiones especiales. La encuentra algo incómoda, y tampoco es que haya tenido ocasiones para llevarla. Por ese motivo, donde estén unos buenos y confortables vaqueros de toda la vida, que se quite todo lo demás.
Perfil psicológico
En toda persona hay cualidades buenas y malas, aquellas que se merecen destacar por buenas en una persona, y esas que se ocultan vergonzosamente debajo de la alfombra, ya que la gente mundana no debe saber nada de ellas. Y como Harry no es menos que nadie, también tiene sus virtudes y sus defectos, y a pesar de lo que él mismo piensa, sus defectos superan en sobremanera sus virtudes. Pero bueno, no adelantemos acontecimientos. Veamos, primero, cuales son las cualidades positivas que alberga este muchacho en su interior.

Es de ese tipo de personas que se lanzarían de la borda de un barco sin ni siquiera mirar lo que hay debajo. Porque si hay algo que sea destacable de su personalidad es esa osadía que lo hace ser temerario, sin importar lo que le pueda pasar a su propia persona. Si algo es peligroso, entonces hay muchísimas posibilidades de que Harry esté metido en ello, simplemente porque lo busca. No es que los problemas lleguen a él, sino que el joven los llama, deseoso de que éstos se presenten solamente porque suponen un reto, algo que debe ser superado con la fuerza de sus músculos o de su cerebro. Le pierden los retos, tiene que demostrarse a sí mismo que puede resolver aquel problema que se le plantea, simplemente por la satisfacción personal que eso le proporciona, además de la subida de adrenalina a la que parece ser algo adicto. Y no se enfrenta al peligro con miedo, sino que se lanza hacia él alegremente, con los brazos abiertos, porque el peligro es ya para él como un viejo amigo, uno de esos que conoces desde hace años y sabes todos los detalles secretos.

Algo bravucón y de actitud segura, no es de los que se dejan manipular por nada ni por nadie, y raramente deja que le ordenen lo que tiene que hacer, aunque sabe que alguna que otra vez es su deber acatar aquello que le sea ordenado hacer. Aun así, y aunque sepa que es lo correcto, siempre actuará a regañadientes, porque le molesta sobremanera que alguien use esa supremacía sobre su persona para obligarle a hacer algo. Él es mas de ir a su aire, incumplir las normas no le va a quitar el sueño, simplemente porque Harry no ha sido hecho para acatar normas, y si se ve obligado, nunca lo hará del todo: encontrará algún que otro resquicio entre esas reglas para imponer su propia ley. Tiende a ser bastante impulsivo, sin pensar casi nunca en lo que debe decir: así, se puede ver lo burro que puede ser al decir lo impensable sin ningún tipo de tacto ni nada que se le parezca remotamente. Es más basto que un yogur de morcilla, y sin embargo, domina perfectamente la educación y el protocolo, aunque no es algo que le entusiasme precisamente, por lo que casi siempre lo deja a un lado, apartado, junto al sentido común, dos cosas que aparentemente nunca va a usar.

A pesar de lo dicho anteriormente, si que denota cierta inteligencia, con gran dominio de la ironía y del sarcasmo, aunque por su actitud hay veces que parece un verdadero idiota, lo que prácticamente piensa todo el mundo de él. Pocas veces demuestra que no lo es, puesto que piensa que le conviene ser mejor un idiota ante los ojos de los demás, sin mostrar realmente su inteligencia solamente porque cree que es lo que más le conviene en su día a día. Es pragmático y escéptico, sin creer jamás nada que sus ojos no hayan visto antes. Así, si no hay pruebas de que algo existe, para él no existe.

Con aquellos a los que aprecia es muy sobre protector, pues no soporta que se le haga daño a aquellos a los que quiere. Se ha propuesto hacer de guardaespaldas de ellos. Es capaz de hacer cualquier cosa por ellos, y cuando se dice cualquier cosa, es cualquiera. Precisamente por la escasez de amigos que tiene, los valora mucho más, y por eso puede hacer cosas por ellos que otra gente ni consideraría pensar hacer. No es que no caiga bien a la gente: de hecho, puede llegar a ser bastante carismático y hasta, en cierto modo, algo encantador, si es que te gusta ese tipo de forma de ser, pero realmente a él hay pocas personas que le caigan bien. Le encanta estar rodeado de personas, ser el centro de atención de todo el mundo y hasta ser popular entre ellos, pero amistad, lo que se dice amistad, no se dará mucha entre ellos. Sin embargo, hay que tener cierto cuidado con dañar de alguna manera a los que quiere: puede hacerte cualquier cosa, desde reventarte la nariz de un puñetazo hasta idear el más retorcido plan para destrozar a esa persona. No duda en hacer uso de la violencia cuando es necesario, puesto que es bastante inestable, y es muy posible que cuando su reducida paciencia se acabe, se canse de tantas palabras bonitas y tanto planificar para sacar a pasear la mano.

Aquí termina, a grandes rasgos, todo aquello que puede considerarse como algo bueno de la personalidad de una persona. Sin embargo, hemos dicho que tenía más cualidades negativas que positivas, ¿verdad? Porque es cierto. Y comprobado está con su lado oscuro, algo que no suele mostrar a la demás gente y que es algo un poco más desagradable que lo visto anteriormente.

Porque el muchacho tiene una vena sádica muy desarrollada, que hace que muchas veces disfrute con el dolor ajeno. El castaño es como una versión evolucionada de el clásico matón del colegio, ese que se divierte quitando el almuerzo a los demás, metiendo su cabeza en el váter y desafiando a las autoridades pertinentes, en ese caso, a los profesores o al director. Bien, pues este muchacho a dado un paso más allá, haciendo que meter la cabeza de los demás en el váter se convierta en pequeñas torturas, ampliando su desafío a la autoridad hacia cualquier fuente de la que ésta mane, y el robo del almuerzo en un auténtico desvalijamiento de cualquier bien que alguien puede poseer. Así es: el joven seguro y bravucón es capaz de robar, desobedecer y hasta de acabar con una vida, sin que nada de ello le afecte para nada. Quizás hasta duerma mejor por las noches habiendo realizado esas acciones, porque es lo que le llena. Le gusta robar, torturar, desafiar a todo el que se encuentre en su camino. Considera que tiene la posibilidad de hacer todo ese tipo de cosas, y como él jamás desaprovecha una oportunidad dada, la aprovecha. Y se considera más que superior a aquellos que se apegan a las normas y son más santos que un clérigo, porque, como hemos dicho antes, él considera que tiene muchas más virtudes que defectos, y eso le hace estar por encima de todos cuanto le rodean.

Entre las cosas malas que nunca jamás se debe contar de él es que es sumamente mentiroso, tanto con palabras como con hechos. Nunca podrás saber si lo que te está contando es verdad o es mentira, puesto que tiene tanto arte y tanta experiencia en eso de engañar a la gente que ya parece decir la verdad cuando en realidad miente. Las razones por las cuales lo hace pueden ser diversas, aunque todas tienen algo en común: que le benefician a él o, en su defecto, a alguien que él aprecie, aunque este caso se de algo más aislado, porque, desde luego, el altruismo no es algo que se pueda destacar del muchacho. Por ese aspecto se puede deducir que no es muy buena idea confiar en él, puesto que es de lo mas traicionero que te puedes echar a la espalda, y si te puede hacer daño con sus acciones mediante una traición de las de toda la vida, no dudes un segundo de que lo hará, pues, como hemos apuntado anteriormente, ama el ver sufrir a otro ser humano.

Harry persigue lo fuerte: ansía ser así, hacerse lo más fuerte posible, y de tal forma es en la que actúa, desterrando todo lo que él consideraría débil para centrarse en las demás cualidades de uno mismo, por eso se esfuerza por no mostrar cuando se siente débil o cuando está triste. Eso no sería una cualidad del todo mala, puesto que, por, supuesto, intentar ser fuerte no tiene nada de malo. La parte en la que eso se convierte en un defecto es en la interacción con las demás personas, puesto que si la debilidad no la tolera en sí mismo, tampoco lo hace con los demás, de modo que desprecia a todo el mundo que, a su entender, muestra signos de debilidad ante los avatares de la vida.
Antecedentes históricos
φ Madre
Grace S. Shepard : Auxiliar de enfermería en un pequeño hospital de día, cazadora de noche. La tierna y dulce Grace, ese tipo de mujer de la que nunca esperarías que supiera matar a un vampiro con la frialdad de un soldado mecánico. Es dos años mas joven que su marido, quien fue el responsable de que la mujer se metiera en el mundo de los cazadores, aunque al principio se opuso firmemente con la convicción de que era para que estuviera protegida. Sorprendentemente diestra con las armas blancas. Siempre fue mas indulgente con Harry, aunque ahora mismo su relación tampoco es de cordialidad, precisamente.

φ Padre
Christopher L. Shepard :El jefe, el estricto militar al que todo el mundo hace caso y al que todo el mundo respeta. Es como un superhéroe: un severo militar de día y un severo cazador de vampiros de noche. Demasiado duro con sus dos hijos, aunque mas con Harry, ya que es el que mas se alejó de lo que él quería. La disciplina es su religión, y todo debe girar en torno a eso. Todos deben hacer lo que él quiere, y se enfada de verdad si eso no es así, cualidad que el muchacho a recogido para si mismo. La relación con Harry es mas bien inexistente, ya que en los últimos años se han alejado el uno del otro.

φ Hermanos
Jason O. Shepard (Hermano mayor, fallecido). Los dos hermanos eran como uña y carne. Siempre hacían todo juntos, no se separaban para nada. A pesar de que Jason siempre fue el favorito de sus padres, Harry no le guardaba rencor por eso, sino que no le daba importancia, puesto que él mismo también lo prefería a sus padres. Su hermano fue asesinado por unos cazadores debido a las traiciones que Jason estaba cometiendo al confraternizar con los vampiros, los que supuestamente eran sus enemigos. Desde su muerte, nada en la familia pudo ser igual.

Grace era una mujer acostumbrada al dolor físico, pero eso no hizo que el parto de su segundo hijo doliera menos. Horas y horas hasta que, por fin, el pequeño y lloroso bulto apareció entre sus brazos, y ella pudo respirar tranquila y sonreír ante la nueva vida que había hecho llegar al mundo. Esa nueva vida era, en efecto, Harry, el nuevo pequeño de la familia. Era una bonita estampa, la verdad: Grace, empapada en sudor, pero sonriente y satisfecha; Christopher, sonriendo orgulloso al ver a su sengundo hijo, y el pequeño y curioso Jason, de apenas dos años de edad, intentando ver que era lo que su madre tenía en los brazos. Vamos, para hacerle una foto y convertirla en una postal para Navidad. Nueva Orleans tenía un alma mas que sumar a su demografía.

Uno cabe esperar que en una familia como la suya, una infancia normal estuviera fuera de lugar. Pero no fue así. Los niños pudieron ser niños durante algunos años, teniendo la vida normal de cualquier otro muchacho de su misma edad, salvo por esos lapsos de tiempo en los que sus padres desaparecían, a veces por días o semanas, dejándolos a cargo de vecinos o niñeras, y volvían sucios, con aspecto cansado y con heridas. En su mente, a Harry le parecía que sus padres eran superhéroes, de hecho, estaba casi convencido de ello. Luchaban contra el crimen cuando no estaban en casa, y por eso llegaban en esas condiciones al hogar. Muchas veces imaginaba que tipo de poderes tendría cada uno de ellos, cuál de los dos sería más poderoso o a qué clase de villanos se enfrentarían. Por desgracia o por fortuna, acabaría dando respuesta a esas cuestiones unos años después, cuando él mismo acabara perteneciendo a esa extraña liga de héroes.

Cuando Harry tenía 12 años, su padre lo empezó a entrenar. Jason, ahora con 14 años, había empezado su aprendizaje dos años antes, cuando tenía la misma edad de Harry, de modo que él le ofrecía algunos trucos y secretos para que aprendiera más rápido. Christopher, el jefe, era duro con sus hijos, inflexible en su enseñanza y gritón cuando fallaban en algo. Ninguno de los dos hijos sabían para que los estaba entrenando, aunque dada la profesión militar de su padre, imaginaban que se trataba de formar pequeños soldados en casa para después que éstos siguieran los pasos de su progenitor. Nunca rechistaron y siempre acataron sus órdenes, como a él le gustaba. Su madre los miraba siempre con aprobación, como si le gustara lo que estaba viendo. Aun cuando no cumplían las expectativas marcadas por su padre, ella siempre sonreía con cariño, pensando que, aunque ahora no lo hicieran muy bien, era un primer paso. Estaba orgullosa de ellos, y su padre, aunque nunca daba muestras de ello, también lo estaba. Las cosas iban bien: pronto, sus hijos tendrían la formación necesaria para poder ir de caza con sus padres, y serían una familia feliz. Una familia feliz que cazaba vampiros. Bueno, se han visto familias más raras.

El secreto fue revelado tres años después de que Harry empezara su entrenamiento. Él, con sus 15 años, apenas estaba preparado para el mundo que lo rodeaba, pero su hermano, ya casi mayor de edad, estaba listo para saber porque tanto entrenamiento. Y sus padres se lo contaron todo: por los vampiros. Así como si nada, ellos confiaron el secreto a su hijo mayor, pensando que ya era hora de que supiera la verdad y se uniera a ellos. Harry aun era demasiado joven: esperarían a que tuviera la edad de su hermano para contárselo. Pero Jason no podía esperar tanto, y en seguida se lo contó todo al joven Harry: los vampiros, los cazadores y el motivo de su entrenamiento. Harry prometió hacer como que no sabía nada de aquello para no perjudicar a su hermano, pero un nuevo mundo se había abierto ante sus ojos. Ya nada era igual. No estaba destinado a ser un simple soldado como había pensado toda su vida, sino algo diferente.

Esos años fueron difíciles para la familia. Los chicos estaban en una edad complicada: la adolescencia, que la sangre altera. No es así el dicho, pero no por ello es menos cierto. Ante tal padre controlador y estricto, ellos reaccionaron con dosis de rebeldía y desprecio por la disciplina, algo que su padre les había intentado inculcar desde que eran muy pequeños. Eran tiempos raros, de cambio. Harry empezó a ir con malas compañías. Jason, con peores. Porque, aunque desde luego las de Harry eran para tenerlas en cuenta, las compañías que frecuentaba su hermano eran aun peores. No eran ni siquiera humanas. Eran vampiros. Fascinado por esas criaturas de cuento, el mayor de los Shepard se fue acercando cada vez a ellos, bebiendo de su influencia y haciendo cierto tipo de trapicheos con los mismos que no sentaron nada bien a los demás cazadores cuando se enteraron. Para sus padres, era un crío que había perdido el norte. Para los demás cazadores, era un peligro para su clan entero.

Ellos fueron los que acabaron con él. Asustados por la amenaza que componía el joven haciendo tratos con unos monstruos como los vampiros, acabaron con su vida como solo ellos sabían hacerlo: sigilosamente, sin dejar ninguna pista, nada que pudiera relacionarlos con la trágica muerte de aquel ser. Sin embargo, Harry sabía que lo habían hecho ellos para librarse de una posible amenaza contra los propios cazadores. Incluso sus padres sabían quién era el culpable de aquel hecho, pero no dijeron nada, ni tampoco hicieron nada. Para ellos, la muerte de su primogénito no fue más que un terrible accidente, y también un aviso para el propio Harry: si seguía por el camino que estaba tomando, no había vuelta atrás, y ya sabía cómo podía acabar. Sus padres tampoco hablaban mucho de ello. Todo ese asunto los había dejado a todos un poco helados, con escarcha en sus corazones. Todo allí les recordaba a Jason, por lo que sus padres propusieron el irse de allí una temporada, para alejar los malos recuerdos. Y de paso, también alejar de Harry de las malas compañías, aquellas que habían corrompido a su hermano y que amenazaban con hacer lo mismo con el castaño.

Pero Harry se negaba. No quería irse de allí. Todo el tiempo hablaban de empezar una vida nueva, pero él sabía que eso no era cierto. No sería una nueva vida. Sería la misma, pero en otro lugar. ¿Para qué quería esa vida, en la que la misma gente que te apoya es a la vez quien te sentencia a muerte y da la ejecución? Todo eso era un asco. Harry se quedó, por lo tanto, mientras veía a su padres marchar a cualquier paraíso tropical al que quisieran irse para olvidar la traición y posterior muerte de su primogénito. Harry, sin embargo, no se quedó lamentando la muerte de Jason. Estaba furioso. Venganza, la necesitaba. Por su hermano. Habían sido los cazadores quienes habían acabado con su hermano, por lo que tendrían que ser ellos quienes pagaran. Todos hacían igual: disparar y después preguntar, sin tener en cuenta a quien disparaban ni a quien podían dañar con ello.

Tomó el relevo de su hermano. Los vampiros no eran sus enemigos: ellos no habían matado a su hermano. Habían sido los cazadores. Y los vampiros odiaban tanto a los cazadores como lo hacía el mismo Harry. Por ello, continuó las relaciones con los vampiros que había empezado su hermano, conociendo a muchos de ellos, a los más despiadados, y, sin darse cuenta, volviéndose cada vez mas como ellos, corrompiendo su alma hasta estar a la misma altura que los vampiros que asesinaban inocentes solo por diversión. Ya le daba todo igual. Solo quería que los cazadores sufriesen, tanto como lo había hecho él. Había perdido a su hermano, había sentido la traición en sus propias carnes, la fría indiferencia con la que sus padres habían tratado el tema, la rotura de una familia. Y todo ello se lo iban a pagar, de una manera u otra.

Había una en particular, una vampiresa, aquella con la que Jason tenía más relación. Ella fue quien le habló una academia donde se daban cita vampiros, humanos corrientes y, sobre todo, cazadores, como él: Heaven academy, el Londres. Un sitio perfecto que les sirviera de base de operaciones. Ella, como Harry, odiaba a los cazadores. Tenían un objetivo en común. Pero debían planear de una manera en la que nadie sospechara. Y, ¿Quién podría sospechar de dos alumnos de una academia que se reúnen todos los días para estudiar? Era una tapadera perfecta, y además, un sitio indicado para dar el primer golpe. De modo que hizo las maletas y marchó a Inglaterra para matricularse como un estudiante mas de aquel sitio. Ahora, solamente debe esperar a que sea su momento de golpear.
Otros datos
Gustos:

+Las motos, poniéndolas a toda velocidad, así como todo aquello que haga que su corazón se desboque, en otras palabras: el peligro. Es su adicción.

+Las fiestas y la buena música, entre la que no falta nunca algo del género clásico, aunque los que lo conocen poco dirán que es imposible que ese tipo de música le guste.

+Entre sus animales favoritos están los perros, pues tenía uno de pequeño al que quería con locura.

+Como broche de oro final, sus gustos ocultos, aquellos que se vinculan con sus actitudes ocultas: los engaños, torturar a ciertas personas y burlarse de los que considera inferiores.

Disgustos

-Su propia gente, los cazadores, a quienes a erigido como sus enemigos mortales.

-Que las cosas no salgan como él quiere, y que alguien se crea mejor que él, porque, evidentemente, él es lo mejor del universo conocido y por conocer y blá, blá, blá.

-Acatar ordenes tampoco es que le vuelva demasiado loco, y la rutina en si es la gota que colma el vaso en su lista de cosa que no le gustan.

-Los santurrones, los que acatan las normas al grito de "¡Si, señor!" y ese tipo de cosas.

-Las películas románticas, vamos, eso si que no lo soporta. Antes hace puenting sin cuerda por el precipicio mas alto del mundo que ver algo tan empalagoso como eso.

Hobbies:

#El deporte, no verlo, ya que eso es demasiado aburrido, sino practicarlos. Sobre todo le gustan los de contacto, como el rugby, el boxeo o el fútbol (ese último no es muy de contacto, pero él se encarga de pegar disimuladamente patadas a los contrincantes).

# Hacer el vago. Aunque realmente sea un amante del peligro, ha encontrado un delicado equilibro entre hacer el cabra al borde de la muerte y estar todo el día haciendo el vago.

# Burlarse de los demás. Además, parece que es sano para él: así se siente mejor.

# Aunque nadie lo diría, tocar el piano. Aprendió cuando era mas pequeño y no ha dejado de hacerlo hasta el momento, aunque eso no es de dominio público porque podría perjudicar su reputación.
Credits to Rapture


Harry A. Shepard

Mensajes : 31
Fecha de inscripción : 19/02/2012
Localización : Behind the musgo

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.